Sumido en reflexiones diversas sobre el sentido de la vida, la
existencia de Dios, la actividad social de los perros, y demás cavilaciones trascendentitas,
o trascendentales, trascendentes, transitorias, o como se diga mejor, que harían de Kant un simple estudiante de
prepa de gobierno, llegué a una conclusión interesante: la vida de los vampiros
debe ser muy aburrida.
Si basamos todo lo que sabemos de vampiros en la cultura cinematográfica,
literaria, fotográfica, musical y hasta oral
de nuestros días, descubrimos siempre sin diferencia, que los vampiros son
seres infelices. Siempre en la búsqueda de una pareja, o de un alma gemela que
le ayude a continuar en su existencia para nada efímera.
La cultura de los vampiros están mostradas en un sinfín de películas,
cuando menos he contado mas de 60 en esta lista:
Además hay series, libros, canciones, cultura directa e
indirectamente relacionados con los vampiros. Incluso comics.
Hay en general, y según nos cuentan las películas, cuatro faces en
un vampiro: cuando lo convierten y niega todo, niega su existencia, niega el
beber sangre, niega el ser como es; la aceptación y felicidad, cuando le agarra
el gusto a todo lo que se le puede agarrar gusto, al sexo, al alimento, drogas,
fiestas, poder, (en general lo único bueno de la vida); después pasa a otra
faceta, en la que todo le parece efímero, vacío, sin contenido, y por la facilidad
de obtener todo hasta lo identifican con un sinsentido, un absurdo, ( a mi me parece
esta la fase en que un vampiro es mas interesante, y mas poético, mas romántico,
“sufrir sin sufrimientos”, muy simbólico y trágico); y la última fase, en la
que hace mil esfuerzos por volver a la vida normal, y en la medida de lo posible,
utilizar sus métodos para ser “normales” (en “Crepúsculo” exageran,) esta es
la decadencia.
Una vez superado esta fase ridícula, el vampiro llega a su clímax,
descubre y disfruta todas las ventajas de poder vivir por siempre, construyen imperios criminales, hacen orgías
que terminan en autenticas fiestas báquicas, bañándose en sangre de
desconocidos o incluso en su misma sangre. Conocen el rock, (no verás vampiros
que no sean rockeros… a lo mejor raperos), conocen los bares , las drogas,
disfrutan de la vida en que pueden obtener todo fácil, quiero decir, no verás un
nuevo vampiro pasando su tiempo leyendo poesía del siglo XIX, o estudiando la
filosofía metafísica de Kant, o explicando a Hegel. Se encuentran en una fase
superficial, una fase de placer efímero.
Aquí, en esta fase surge el abarrotamiento de los placeres,
y cuando todo es fácil, pierde sentido todo, la vida misma.
La siguiente fase es en la cual el vampiro no logra
encontrar sentido a la vida. Los humanos no-vampiros pasan su vida siendo lo
que siempre son, “pasajeros de un tren veloz” en la que sufren toda corta vida
y obtienen contados momentos de placer que contrasten con el dolor de existir. Los vampiros dejan de lado ese mundo de
placeres, o al menos, bajan la intensidad con que antes los disfrutaban, su existencia
les prece incorrecta y es ahí cuando regularmente en estas películas de
Hollywood cuando conocen aun no-humano que les da esperanzas de seguir
viviendo. Si somos sinceros, comprendiendo el nivel de hastío que tendrían estos
seres, nada les daría esparnza, como si entraran al infierno de Dante, deberían
haber perdido toda esperanza, de hecho estarían en un especie de infierno. Veámoslo
así, una persona común que ha visto por 30 años un sinfín de injusticias, de
dolores, de absurdos, de seres perdidos o acontecimientos que destruyen cimientos
de su realidad y comodidad, pierde la esperanza, cuanto más lo haría una
persona que ha vivido por 100 años sufriendo las idioteces de un mundo que jamás
lo comprenderá. No en todas las películas muestran esto, seamos claros, algunos
vampiros siempre viven en la dicha, en
los placeres y se quedan en la segunda fase, pero es facilísimo inferir que
terminarán todos en esta etapa. Los vampiros que llegan a esta fase, ya sea por
tiempo, o por inteligencia, no volverían fácilmente a tener esperanza.
La última fase según las películas, en la que el vampiro
protagonista se encariña con algún humano-no vampiro, casi a la manera de mascota, o simplemente con
desprecio para el no-vampiro, hasta que por algún descuido mueren como debieron
hacer desde el principio, pero tal vez mas patéticamente.
No todos los vampiros son así, esto es un hecho, esta fase
de vampirismo, aunque se vea a través de la historia, también es un hecho que
el nivel intelectual del vampiro convertido tiene mucho que ver, si eres imbécil
antes de ser vampiro, serás imbécil después de ser vampiro, lo mismo aplica
para hombres-lobo, inmortales tipo Highlanders, o cualquier transformación absurda,
incluso en zombis.
Los vampiros de antes eran mejores (como todo lo de
antes). Eran limpios, gentiles, “buen mozos”, caballerosos, inteligentes, y
hasta mas guapos. Le daban sentido y estilo a ser vampiro, pero sobre todo el halo
de misterio que rodeaba al vampirismo. Han habido muchos esfuerzos, algunos tan
inútiles e inocuos como el que acabo de hacer renglones arriba, para explicar “al
vampiro”.
Si bien, desde la ilustración siempre se ha intentado dar el
conocimiento a todo mundo, dejarlo a su alcance, hay muchas cosas que no deben ser tocadas,
mucho menos si no se tiene la preparación para ello. A este respecto culpo irremediablemente al
primer enciclopedista, y al primer tipo que trató de registrar todo lo que
pasaba a la manera de un voyerista de Facebook. Seguramente fue algún primitivo
pintando en cavernas, algún egipcio, o algún historiador como aquel Herodoto. Pero,
dejémoslo como es: el conocimiento es apreciado, muy apreciado, pero para
valorarlo mejor hay que sufrir por él, pero el copiar la realidad, en pinturas,
en escritos, o tratando de explicar superficialmente
lo inexplicable hace que todo pierda sentido. Cualquiera puede tener
herramientas, pero no sabe que hacer algo de provecho con ellas. Todo eso
desemboca en aquel muchacho que no deja de publicar sus estados a cada minuto,
donde pone lo que hace, lo que pasa, y lo que piensa, siendo muchas veces
idioteces. Aunque parece que ya me desvié mucho del tema, es cierto, no solo
parece estoy muy desviado.
Los vampiros no debieron ser entendidos, al menos no por
nosotros, el vulgo, el pueblo, los de a pie. Debimos seguir considerando
misteriosos y extraños, adivinar que harían en cada situación de la vida “normal”.
Pero recibimos la información como mera
información, y no vemos lo que está detrás de ser un vampiro. Todo se hace
crudo, efímero, ridículo o gracioso, hay tantas versiones de vampiros que en
lugar de ser divertido, es triste, todo esto lo digo porque antes de ver
vampiros llegué al primer vampiro propiamente con ese titulo: Drácula.
Esto me lleva al tema, a la excusa, hoy se celebra el
nacimiento de aquel gran literato estudioso y esforzado en los temas del
vampirismo: Bram Stoker, el irlandés por excelencia. Stoker diseñó a un
vampiro, y todo lo que conocemos hoy como vampiro depende en gran medida de este
Drácula, el vampiro definitivo. Pero que vampiro! Misterioso, fuerte, oscuro,
siniestro, bebedor se sangre inocente, poderoso como ninguno, si no fuera
porque hay algunos datos que fuerzan a Stoker a demostrar que está basado en
varios personajes históricos, pensaría que no era un ser inventado sino que existió, porque
crear a un personaje como éste es algo muy difícil de comprender.
Como sea, los vampiros de hoy, no visten de colores oscuros,
no siempre, no se pasan su vida reflexionando o descubriendo la vida en todos
los sentidos, los vampiros de hoy hasta brillan y se enganchan con
protagonistas tan generales como cualquier ser en el mundo. Son casados por
presidentes de Estados unidos o dan entrevistas a periodistas sensacionalistas.
Tienen vidas tranquilas y asisten al trabajo, tienen empresas, o son supervillanos.
Tienen hijos, y pagan el alquiler, o el seguro del carro,
asisten a supermercados y tienen aficiones absurdas como todos los demás
humanos.
Si vamos a la raíz de esto debemos decirlo mas claro: los
vampiros no deberían ser “light” no deberían ser para niños, ni para idiotas. Como
personajes profundos, solo deben ser apreciados por personas profundas. Siempre
he pensado que algunas cosas deben ser elitistas, quien ve en la tele o en el
cine una película de vampiros y se emociona, es bueno, pero quien se considera
experto por haber visto un par de películas me repugnan. Pero una vez más tengo
que admitir que mi corporeidad limita el poder de mi mente, pues si fuera solo
mente no sé que haría con ellos.
Entonces, ¿por qué el humano limitado es mas feliz? o ¿mas divertido? Según entiendo la mayoría de los vampiros viven desfrutando de todo lo que pueden tener, y el humano promedio valora cada momento de placer como si fuera el último, pues bien puede ser el último. Nos encontramos, y siendo una analogía muy libre como decían algunos filósofos: entre las bestias y los ángeles Mas libres que las bestias pues conocemos de nuestra libertad, la aprovechamos y la explotamos dentro de nuestros limites. En los extremos estamos abajo de los ángeles, o de los vampiros, pero el vampiro al igual que el ángel está condenado a vivir, no puede elegir. Ellos nos envidian, digo, lo hacen cuando ya han gozado los placeres simples de la carne. Todo esto en el margen de la ficción, es decir, los vampiros no existen. Al menos no como los cuentan.
Los vampiros de hoy no chupan sangre, chupan la vida, te chupan el dinero, tu tranquilidad. Esos son lo peores vampiros, pues ellos no pierden ese deseo, de aprovecharse, no le pierden sentido a los goces de la vida, y aunque son mortales, a veces parecen mas difícil de asesinar que a 10 vampiros con una sola estaca.
Después de todo esto, se puede interpretar que los vampiros son simbolismos del deseo de vivir eternamente, de vivir a través se aprovecharse de otros, de pisotearlos, de gozar de lo mas salvaje que se encuentra en nosotros, el sucumbir a los deseos mas bajos y mas instintivos, la agresión como modo de vida, una vez mas muchos la interpretan cercana al malvado capitalismo.
Digo, no hay nada peor que el capitalismo.








