jueves, 8 de noviembre de 2012

El legado de Stoker


Sumido en reflexiones diversas sobre el sentido de la vida, la existencia de Dios, la actividad social de los perros, y demás cavilaciones trascendentitas, o trascendentales, trascendentes, transitorias, o como se diga mejor,  que harían de Kant un simple estudiante de prepa de gobierno, llegué a una conclusión interesante: la vida de los vampiros debe ser muy aburrida.
Si basamos todo lo que sabemos de vampiros en la cultura cinematográfica, literaria, fotográfica, musical  y hasta oral de nuestros días, descubrimos siempre sin diferencia, que los vampiros son seres infelices. Siempre en la búsqueda de una pareja, o de un alma gemela que le ayude a continuar en su existencia para nada efímera.

La cultura de los vampiros están mostradas en un sinfín de películas, cuando menos he contado mas de 60 en esta lista:


Además hay series, libros, canciones, cultura directa e indirectamente relacionados con los vampiros. Incluso comics.

 

Hay en general, y según nos cuentan las películas, cuatro faces en un vampiro: cuando lo convierten y niega todo, niega su existencia, niega el beber sangre, niega el ser como es; la aceptación y felicidad, cuando le agarra el gusto a todo lo que se le puede agarrar gusto, al sexo, al alimento, drogas, fiestas, poder, (en general lo único bueno de la vida); después pasa a otra faceta, en la que todo le parece efímero, vacío, sin contenido, y por la facilidad de obtener todo hasta lo identifican con un sinsentido, un absurdo, ( a mi me parece esta la fase en que un vampiro es mas interesante, y mas poético, mas romántico, “sufrir sin sufrimientos”, muy simbólico y trágico); y la última fase, en la que hace mil esfuerzos por volver a la vida normal, y en la medida de lo posible, utilizar sus métodos para ser “normales” (en “Crepúsculo” exageran,) esta es la decadencia.

 Un vampiro que es convertido contra su voluntad- porque puedes elegir ser vampiro, como lo vemos en “la entrevista…”, o el famoso caso estéril de Bella en Crepúsculo- rechaza la idea primaria de un vampiro: sobrevivir a través de la muerte el “otro”, del que no es él, del inocente, incluso en ocasiones es mas por el asco que  beber sangre le provoca. Otra veces por moralistas y débiles, otras veces por la dificultad que implica beber sangre de “un mortal”(comúnmente le llaman mortal,  como si lo vampiros no murieran). Todo esto hace que algunos vampiros mueran rápido, que desaparezcan entregándose a la luz solar ( una vez mas no aplica a Crepúsculo, sus vampiros son superiores a todos, ellos brillan con el sol), o bien dejan de beber hasta que mueren. Hay muchos casos cómicos  a este respecto, se ha escuchado de vampiros que buscan  sucedáneos de sangre, sangre artificial, sangre de animales silvestres, o incluso la buscan en bancos de sangre. Hay también vampiros que superan esta problemática gracias a la censura que los maneje, como los vampiros de animaciones para niños, que no pudiendo beber sangre ya que sería muy crudo para los infantes, los muestran bebiendo energía vital, o algo así. Hay que verlo claro, un vampiro que no mata  para vivir, no es un vampiro en estricto sentido.


Una vez superado esta fase ridícula, el vampiro llega a su clímax, descubre y disfruta todas las ventajas de poder vivir por siempre,  construyen imperios criminales, hacen orgías que terminan en autenticas fiestas báquicas, bañándose en sangre de desconocidos o incluso en su misma sangre. Conocen el rock, (no verás vampiros que no sean rockeros… a lo mejor raperos), conocen los bares , las drogas, disfrutan de la vida en que pueden obtener todo fácil, quiero decir, no verás un nuevo vampiro pasando su tiempo leyendo poesía del siglo XIX, o estudiando la filosofía metafísica de Kant, o explicando a Hegel. Se encuentran en una fase superficial, una fase de placer efímero.







Aquí, en esta fase surge el abarrotamiento de los placeres, y cuando todo es fácil, pierde sentido todo, la vida misma.

La siguiente fase es en la cual el vampiro no logra encontrar sentido a la vida. Los humanos no-vampiros pasan su vida siendo lo que siempre son, “pasajeros de un tren veloz” en la que sufren toda corta vida y obtienen contados momentos de placer que contrasten con el dolor de existir.  Los vampiros dejan de lado ese mundo de placeres, o al menos, bajan la intensidad con que antes los disfrutaban, su existencia les prece incorrecta y es ahí cuando regularmente en estas películas de Hollywood cuando conocen aun no-humano que les da esperanzas de seguir viviendo. Si somos sinceros, comprendiendo el nivel de hastío que tendrían estos seres, nada les daría esparnza, como si entraran al infierno de Dante, deberían haber perdido toda esperanza, de hecho estarían en un especie de infierno. Veámoslo así, una persona común que ha visto por 30 años un sinfín de injusticias, de dolores, de absurdos, de seres perdidos o acontecimientos que destruyen cimientos de su realidad y comodidad, pierde la esperanza, cuanto más lo haría una persona que ha vivido por 100 años sufriendo las idioteces de un mundo que jamás lo comprenderá. No en todas las películas muestran esto, seamos claros, algunos vampiros siempre viven en la dicha,  en los placeres y se quedan en la segunda fase, pero es facilísimo inferir que terminarán todos en esta etapa. Los vampiros que llegan a esta fase, ya sea por tiempo, o por inteligencia, no volverían fácilmente a tener esperanza.

La última fase según las películas, en la que el vampiro protagonista se encariña con algún humano-no vampiro, casi  a la manera de mascota, o simplemente con desprecio para el no-vampiro, hasta que por algún descuido mueren como debieron hacer desde el principio, pero tal vez mas patéticamente. 

No todos los vampiros son así, esto es un hecho, esta fase de vampirismo, aunque se vea a través de la historia, también es un hecho que el nivel intelectual del vampiro convertido tiene mucho que ver, si eres imbécil antes de ser vampiro, serás imbécil después de ser vampiro, lo mismo aplica para hombres-lobo, inmortales tipo Highlanders, o cualquier transformación absurda, incluso en zombis.

Los vampiros de antes eran mejores (como todo lo de antes). Eran limpios, gentiles, “buen mozos”, caballerosos, inteligentes, y hasta mas guapos. Le daban sentido y estilo a ser vampiro, pero sobre todo el halo de misterio que rodeaba al vampirismo. Han habido muchos esfuerzos, algunos tan inútiles e inocuos como el que acabo de hacer renglones arriba, para explicar “al vampiro”.

Si bien, desde la ilustración siempre se ha intentado dar el conocimiento a todo mundo, dejarlo a su alcance,  hay muchas cosas que no deben ser tocadas, mucho menos si no se tiene la preparación para ello.  A este respecto culpo irremediablemente al primer enciclopedista, y al primer tipo que trató de registrar todo lo que pasaba a la manera de un voyerista de Facebook. Seguramente fue algún primitivo pintando en cavernas, algún egipcio, o algún historiador como aquel Herodoto. Pero, dejémoslo como es: el conocimiento es apreciado, muy apreciado, pero para valorarlo mejor hay que sufrir por él, pero el copiar la realidad, en pinturas, en escritos,  o tratando de explicar superficialmente lo inexplicable hace que todo pierda sentido. Cualquiera puede tener herramientas, pero no sabe que hacer algo de provecho con ellas. Todo eso desemboca en aquel muchacho que no deja de publicar sus estados a cada minuto, donde pone lo que hace, lo que pasa, y lo que piensa, siendo muchas veces idioteces. Aunque parece que ya me desvié mucho del tema, es cierto, no solo parece estoy muy desviado.

Los vampiros no debieron ser entendidos, al menos no por nosotros, el vulgo, el pueblo, los de a pie. Debimos seguir considerando misteriosos y extraños, adivinar que harían en cada situación de la vida “normal”.  Pero recibimos la información como mera información, y no vemos lo que está detrás de ser un vampiro. Todo se hace crudo, efímero, ridículo o gracioso, hay tantas versiones de vampiros que en lugar de ser divertido, es triste, todo esto lo digo porque antes de ver vampiros llegué al primer vampiro propiamente con ese titulo: Drácula.

Esto me lleva al tema, a la excusa, hoy se celebra el nacimiento de aquel gran literato estudioso y esforzado en los temas del vampirismo: Bram Stoker, el irlandés por excelencia. Stoker diseñó a un vampiro, y todo lo que conocemos hoy como vampiro depende en gran medida de este Drácula, el vampiro definitivo. Pero que vampiro! Misterioso, fuerte, oscuro, siniestro, bebedor se sangre inocente, poderoso como ninguno, si no fuera porque hay algunos datos que fuerzan a Stoker a demostrar que está basado en varios personajes históricos, pensaría que no  era un ser inventado sino que existió, porque crear a un personaje como éste es algo muy difícil de comprender.

Como sea, los vampiros de hoy, no visten de colores oscuros, no siempre, no se pasan su vida reflexionando o descubriendo la vida en todos los sentidos, los vampiros de hoy hasta brillan y se enganchan con protagonistas tan generales como cualquier ser en el mundo. Son casados por presidentes de Estados unidos o dan entrevistas a periodistas sensacionalistas. Tienen vidas tranquilas y asisten al trabajo,  tienen empresas, o son supervillanos.

Tienen hijos, y pagan el alquiler, o el seguro del carro, asisten a supermercados y tienen aficiones absurdas como todos los demás humanos.

Si vamos a la raíz de esto debemos decirlo mas claro: los vampiros no deberían ser “light” no deberían ser para niños, ni para idiotas. Como personajes profundos, solo deben ser apreciados por personas profundas. Siempre he pensado que algunas cosas deben ser elitistas, quien ve en la tele o en el cine una película de vampiros y se emociona, es bueno, pero quien se considera experto por haber visto un par de películas me repugnan. Pero una vez más tengo que admitir que mi corporeidad limita el poder de mi mente, pues si fuera solo mente no sé que haría con ellos.
Entonces, ¿por qué el humano limitado es mas feliz? o ¿mas divertido? Según entiendo la mayoría de los vampiros viven desfrutando de todo lo que pueden tener, y el humano promedio valora cada momento de placer como si fuera el último, pues bien puede ser el último. Nos encontramos, y siendo una analogía muy libre como decían algunos filósofos: entre las bestias y los ángeles  Mas libres que las bestias pues conocemos de nuestra libertad, la aprovechamos y la explotamos dentro de nuestros limites.  En los extremos estamos abajo de los ángeles, o de los vampiros, pero el vampiro al igual que el ángel está condenado a vivir, no puede elegir. Ellos nos envidian, digo, lo hacen cuando ya han gozado los placeres simples de la carne. Todo esto en el margen de la ficción, es decir, los vampiros no existen. Al menos no como los cuentan.

Los vampiros de hoy no chupan sangre, chupan la vida, te chupan el dinero, tu tranquilidad. Esos son lo peores vampiros, pues ellos no pierden ese deseo, de aprovecharse, no le pierden sentido a los goces de la vida, y aunque son mortales, a veces parecen mas difícil de asesinar que a 10 vampiros con una sola estaca.

Después de todo esto, se puede interpretar que los vampiros son simbolismos del deseo de vivir eternamente, de vivir a través se aprovecharse de otros, de pisotearlos, de gozar de lo mas salvaje que se encuentra en nosotros, el sucumbir a los deseos mas bajos y mas instintivos, la agresión como modo de vida, una vez mas muchos la interpretan cercana al malvado capitalismo.

Digo, no hay nada peor que el capitalismo.

lunes, 5 de noviembre de 2012

Futboleros o trascendentes


La necesidad de trascendencia es la búsqueda final de muchos hombres, la felicidad pasa a segundo termino.

Medio estado Nuevo León, o más bien, tres cuartos de él, viven apasionadamente el clímax futbolístico semestral, tan intensos como lo es la necesidad de trascendencia.



Siendo justos, el deporte es algo que sirve como sucedáneo para calmar a las bestias, o, al menos para volcar ese instinto d
e agresión que todos tenemos en algo que se pudiera considerar más o menos sano, esto es y siempre ha sido, y no es pecado, (al menos no hasta ahora).





         



Sin embargo, la excesiva pasión desbordada, hace pensar en la futilidad de los ídolos elegidos, pero también es cierto que no tenemos muchas opciones.

Es imposible reclamar algo a los aficionados, que hasta el día de hoy siguen auto-llamándose, Tigres o Rayados, cuando el oficial nombre debería pertenecer solo a los jugadores. Esto siempre ha sido con la complacencia de los infinitos patrocinadores deportivos, algo así como una estrategia de Marketing en que el objetivo final es la asimilación. Hacer suyo al equipo, al producto, pues.

Si fuéramos justos cada uno debería obtener su nombre como es: tigristas o rayadistas, pues apoyan a los mentados equipos.

Pero ¿cómo podríamos hablar de justicia? ¿Cómo puede aparecer el término siquiera en un párrafo donde la palabra fútbol lo acompaña? Si el pueblo abandona a sus muertos, perdona a sus victimarios, y alaba a sus torturadores, no podemos buscar justicia, y ni siquiera pedirles reflexión en la elección términos adecuados.

Debemos entender esto, el fútbol termina en la cancha, posterior a ello, Si se quiere presumir un poco es aceptable, como extensión del sucedáneo mencionado, por aquello de canalizar los instintos de agresión, en "algo sano," pero ¿cómo explicar aquello de dar vueltas en una camioneta por una colonia que bien podría ser cualquiera? ¿Cómo explicar el utilizar el claxon a en horas non-gratas y encolerizarse por el resultado final, no importando el que sea? La única intención es notarse. No creo que tenga nada que ver esto con la tristeza disfraza de alegría, que Paz mencionó (Paz el escritor), creo que tiene que ver con la necesidad antes citada de trascendencia.

La vida resulta invariablemente, hagas lo que hagas, rutinaria, simple, vacía en el peor delos casos, insípida en el mejor, en unos mas o en otro menos; la vida es lo que siempre ha sido: un “sin-sentido”, un "no vale nada la vida", un absurdo. 

Religión y deportes, arte, guerra, ciencia y demás grotescos y abominantes subproductos de la humanidad resultan de la búsqueda del sentido, de la necesidad de trascender a la vida tan efímera y predecible como lo puede ser la salida del sol, o la alegría de un gol.

Es particularmente triste que este sentimiento de vacío nunca pueda ser satisfecho, esto me parece sofocante, nauseabundamente horroroso, y, a la vez divertido, hilarantemente grotesco . A donde quiera que se vaya, el fenómeno es el mismo, en la época en que se esté, en este caso hablamos del rancho, (Nuevo León) en otros, la ciudad de México, en otros Madrid o Barcelona y muchísimos etc.

No podemos culparnos a nosotros mismos, y por lo complejos que pretendemos ser, tampoco podemos comprendernos, y si somos justos una vez mas, ni siquiera podemos intentar descifrarnos, aunque algunos intelectualoides crean que sí. 

El ser humano pretende no ser solo un ser humano, y mientras más lastimosa es la vida, mientras mas despreciable nos parece a nosotros mismos, o mas aburrida, mas pretendemos no ser lo que somos, esto hay que entenderlo bien: mientras mas disfrutas un triunfo de los tuyos, mas asquerosa y triste es tu vida.


                                       


Somos un misterio que no se debe pretender comprenderse, al menos, no nos toca a nosotros mismo ese trabajo, como aficionados que somos, como orgullosamente apasionados que también somos, como no! Solo debemos preocuparnos en vencer al acérrimo rival, (aunque ni hagamos nada mas que vestirnos de nuestros colores) y debemos burlarnos de los que perdieron, para poder recordar en algunos años que fuimos parte del triunfo. Para poder presumir las veces que humillamos a nuestro rival, sin darnos cuenta que esas mismas veces pero multiplicadas por dos, son las veces en que nos humillamos a nosotros mismos.